Los Humedales como Objeto de Estudio

De acuerdo a la Convención Ramsar, “son humedales las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

En los últimos años y particularmente a partir de la Cumbre de Johannesburgo, ha cobrado mayor fuerza en los foros regionales e internacionales una visión más amplia de la conservación y el uso racional de los recursos naturales, que reconoce que la salud de los ecosistemas, particularmente los humedales, no sólo es esencial para la conservación de la diversidad biológica sino también para el bienestar de las comunidades humanas y el desarrollo económico a nivel local, regional y nacional. Esta visión reconoce las funciones y los servicios vitales que proveen los humedales como parte integral del desarrollo sustentable y por lo tanto, implica un enfoque de planificación, gestión y valoración mucho más amplio y complejo. En la actualidad, la gestión de estos ecosistemas busca responder a las necesidades humanas sobre el uso de los recursos naturales manteniendo, a la vez, la riqueza biológica y los procesos ecológicos e hidrológicos requeridos para sostener su estructura, composición y funciones.

Por ello, el estudio de los humedales, en sus diversas tipologías (costeros, oasis, lagunas, salares, altoandinos, etc.), constituye un esfuerzo necesario y con una creciente demanda por parte de los tomadores de decisión tanto a nivel público como privado, toda vez que los humedales constituyen ecosistemas de gran relevancia para la mantención de la vida en el planeta y, por lo tanto, son fuente de desarrollo humano.